MercurySteam, nos dio un juego muy trabajado. Creemos que es la palabra más correcta para definir a Jericho. Si algo ya vimos en “ScrapLand” es el mimo con el que trabajan estos chicos. Su pasión por el detalle y la forma de trasladarlo a nuestras consolas. Jericho bebe de una fuente de otro nivel. El genial Clive Barker, ideólogo del tormentoso argumento del juego, así como gran parte del diseño del mismo. El prolífico escritor y cineasta conseguio crear un universo bastante rico, y MercurySteam fue el que conseguio llevarlo a buen puerto. Y no era una tarea fácil.
El guión del juego nos adentra en la misteriosa ciudad de Al Khali, situada en el Medio Oriente. Una ciudad sumeria, de tiempo antiguo, donde se adoraban a dioses cuyos nombres cayeron en el olvido. Una ciudad ruinosa, llena de columnas y estatuas que recuerdan tiempos pasados. Un emplazamiento con tanto poder que diversos conquistadores a lo largo de la historia intentaron apoderarse de ella. Sin embargo, ahora el mal que habita en la misma, la primera creación de Dios, el Primogénito, ansía resurgir de las tinieblas para lo cual contará con la ayuda de la siniestra Hermandad Oscura. Nosotros, por supuesto, tendremos que impedirlo antes de que sea demasiado tarde.
Con estas premisas arranca Jericho. Mediante una impresionante introducción, con una voz en off poniéndonos en situación y con un video de corta duración, llegamos al menú principal. En éste podremos ver, una vez más, el cuidado diseño del juego. Tendremos a nuestra disposición, aparte de los ya comunes “Campaña” o “Modo Historia”, un directorio lleno de extras que podremos desbloquear cumpliendo requisitos de dificultad en misiones, o completando determinadas tareas, como matar un número exacto de enemigos de una forma, etc. La calidad de los extras varía: pueden ser archivos de trasfondo, fichas de personajes o ilustraciones. No son de mucha utilidad, pero el que aprecie ese tipo de material se sentirá encantado. En este sentido, MercurySteam ha procurado que la cantidad de bocetos, historias y dibujos sacados de la chistera del retorcido Clive Barker resulten abundantes, por lo que en este punto el juego promete horas de entretenimiento para todos aquellos dispuestos a desbloquearlo todo.
Cuando comencemos nuestra aventura, podremos catar el cuidado aspecto cinematográfico de Jericho. Su doblaje, encabezado por el genial (y conocido a raíz de “Metal Gear Solid”) Alfonso Vallés, es otra muestra más del calibre del juego a niveles de producción. En la primera cinemática, tendremos contacto con el motor gráfico del juego y con los personajes integrantes del Comando Jericho, un grupo de una organización eclesiástica de los Estados Unidos, llamado Departamento de Guerra Oculta, cuya función principal será la de neutralizar y resolver cualquier asunto de origen demoniaco o paranormal.
Una vez llegamos a la ciudad perdida se nos ayudará a tomar las riendas del comando Jericho. Bajo la piel de Devin Ross, capitán del grupo, llevaremos a nuestro pequeño equipo hacia la brecha interdimensional de Al Khali donde se sospecha se haya encerrado el Maligno. Durante los primeros minutos de juego se nos hará más llevadera la marcha, con pequeñas ayudas para entender el manejo del Comando. El sistema de Control de Jericho es simple. Muy simple. Tiene cierto parecido con lo que parece el estándar en los juegos en primera persona. Gatillos para disparar y botones para recargar o realizar ataques cuerpo a cuerpo; pero tiene pequeños detalles. El principal es la oportunidad de dirigir a nuestros compañeros con pequeñas órdenes de grupo. Son bastante sencillas y de una utilidad algo nula. Órdenes del tipo “avanzar” y “retroceder” serán las habituales, y de hecho, las únicas a las que tendremos acceso. Se realizan mediante la cruceta digital. Y es donde notaremos el primer gran fallo de Jericho. Su jugabilidad.
A primeras parece interesante eso de dar órdenes a tus compañeros. Los vemos distintos, con habilidades diferentes entre sí, y con un diseño bastante acertado, pero a la hora de la verdad, Jericho esconde una jugabilidad lineal y muy básica. Y por momentos, confusa. Cuando avanzamos en la historia llegaremos a una determinada situación donde podremos “poseer” los cuerpos de nuestros acompañantes. Utilizando debidamente sus habilidades, sortearemos diversas fases, puzles y jefes finales. Combinaremos la fuerza de Frank Delgado, nuestro invocador, o la puntería de Cole, otra de nuestras compañeras. Cada uno tiene sus propias habilidades especiales. A priori, nos puede parecer interesante, pero a efectos prácticos no lo es. El sistema funciona cuando hay poca afluencia de enemigos, y nos encontramos en escenarios más o menos de gran tamaño.
Pero en niveles superiores, y con algún jefe final concreto, o algún tipo de enemigo con más mala baba de lo habitual, nos veremos desbordados. Es bastante frustrante perder al personaje que pensabas utilizar, ya sea porque te has confundido con uno de los dos grupos (Alfa y Omega) o por no llegar a tiempo para sanarlo. Pues esa es otra. En Jericho, pasaremos bastante tiempo curando a nuestros personajes. El estilo nos recordará por momentos a lo visto en Gears of War, de Epic, donde los personajes se postran en el suelo esperando a recibir ayuda. Las primeras veces nos parecerá divertido y aportará tensión al juego; pero al igual que el sistema de posesión, nos puede llegar a cansar bastante.









Pocas veces tenemos el honor de acudir a la presentación por todo lo alto de un nuevo videojuego y saber que se trata de un desarrollo español, con el aliciente de venir apoyado por una de los personajes que mejor sabe manejar el terror, Clive Barker.
Codemasters y Mercury Steam anunciaron que habrá una demo del juego Clive Barker’s Jericho, su juego de acción en primera persona, para todas las plataformas.
Nuevamente Codemasters, la editora y desarrolladora británica de videojuegos, adquirió los derechos de la terrorífica obra del novelista y cineasta de culto Clive Barker.