Mi granja de caballos
Hay pocas cosas más atractivas para las chicas de 4 a 12 años que los caballos: cuidarlos, criarlos, mimarlos y montarlos. Y eso lo saben muy bien los desarrolladores de videojuegos. En este caso, DTP Young Entertainment, nos trae un juego de gestión cuyo protagonista absoluto será este animal.
El estudio alemán, especialista en juegos para niños y preadolescentes, nos pone al frente de una granja rural que tendremos que administrar con cabeza para hacer que crezca y prospere.
Lo primero que tendremos que elegir será el aspecto y nombre de nuestro personaje y, lo más importante, el papel que queremos desempeñar dentro de nuestro negocio. Encargado de caballos, especializándote en la crÃa de caballos; instructor de hÃpica, responsabilizándote de las clases; y estrella de la hÃpica, cuya tarea será la de organizar torneos y participar en ellos.
Esta especialización será importante para las primeras horas del juego ya que marcará la cantidad de caballos y los edificios iniciales con los que contaremos, además de las principales responsabilidades con las que tendremos que lidiar desde el primer dÃa.
Ahora que hemos definido, lo siguiente es mirar terreno. Desde el principio tendremos construida nuestra casa, donde dormimos y está nuestro despacho y los establos de los caballos. A partir de aquÃ, nuestra labor será la de ir mejorando la granja para obtener ingresos que nos permitan, a su vez, seguir invirtiéndolos en ella.
Para ayudarnos, tendremos un menú que nos irá sugiriendo los siguientes pasos que deberÃamos realizar. Lamentablemente, las sugerencias son más bien esporádicas y a veces nos encontramos algo perdidos, y es en este punto donde el juego deberÃa haber tenido más cuidado puesto que va dirigido a un público poco acostumbrado a este tipo de entretenimiento.
Los ingresos vendrán de varias maneras. La básica, seamos el perfil que seamos, será del hostal rural. En cuanto construyamos la casa de invitados irán viniendo periódicamente veraneantes que, después de estar unos dÃas, se marcharán dejándonos un poco más ricos. Mientras tanto, tendremos que dar clases de equitación, criar potrillos para poder vender caballos y organizar y participar en competiciones hÃpicas. Todas estas actividades, claro, previa construcción del edificio correspondiente.
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